viernes, 15 de noviembre de 2013

Algo huele mal en este barrio


Si el ambiente está enrarecido no es sólo por el calor. Todos hablan del narcotráfico como si recién irrumpiera en la escena. Y todo se convierte en ‘narco’, por obra y gracia de la magia mediática. Hasta una disputa entre vecinos muta en una guerra entre bandas que intentan conquistar un territorio. O recuperarlo, de acuerdo al lado en que uno se ubique. Los que se escudan en las pantallas deben saber -pero callan- que un narcotraficante no es pobre y no vive en una villa, sino en un barrio lo más lujoso, cerrado y artificial posible. También deben saber que no guarda su fortuna en un cofre enterrado en una isla perdida del Pacífico, sino que la blanquean con la complicidad de empresarios, bancos y demás exponentes del poder económico. Y que la clandestinidad en la que viven no es más que la protección que le brindan las fuerzas de seguridad, sobre todo las provinciales y algunos jueces bien adornados. Poco a poco, todo se pone sobre la mesa y sólo queda comenzar a actuar. Pero hay otras complicidades mucho más dolorosas.
Uno está acostumbrado a ver en películas industriales a héroes sesentones que corren, saltan, pelean sin que la artrosis los moleste. En la vida real, esto es casi imposible. Por eso llama la atención la fuga del represor Alejandro Lawless, cuyos vericuetos judiciales sugieren una clara intención de otorgar impunidad. Quizá esto pueda parecer un prejuicio, pero alguien con ese apellido debería estar más controlado. Lawless, en inglés, significa ilegal y la persona que lo porta es merecedora de toda sospecha. Ya se había escapado en 2010, cuando los organismos de DDHH y los fiscales aconsejaban evitar el beneficio de la libertad durante el proceso judicial. Después de casi un año como prófugo, se entregó pero el juez subrogante le concedió la excarcelación,  a pesar de que los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani insistieron con la revocación de ese privilegio. Otros tres jueces –José Triputti, Martín Bava y Jorge Ferro- reafirmaron la libertad del casi reo.
Posteriormente, con dos años y algo más de burocracia inadmisible, la Cámara de Casación ordenó la detención de Lawless. En el traslado hacia los Tribunales de Talcahuano, se escapó de sus tres custodios corriendo; un hombre rechoncho de 66 años se escabulló de tres policías seguramente un poco más jóvenes y en mejor estado. Cuatro jueces y tres policías son unos inútiles o están enredados en la protección de un represor que debe tener mucha influencia o información peligrosa. O todo esto junto. En una comedia de enredos, esta situación resultaría ya inverosímil, por lo pueril de la estrategia y por la manera en que se concretó la fuga. Y éste es el quinto represor que huye en pleno proceso, bajo las barbas de sus custodios. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, consideró esto como “extraño, reiterativo y peligroso”. Y no es para menos: después de tantas décadas de lucha, duele que algunos se resistan a vivir bajo las normas democráticas. Esto sí es un pacto espurio, como acostumbra a denunciar la denunciadicta Elisa Carrió, diputada ausente con ostentación.  
Lo que no parece ser un pacto pero expele un tufillo sugestivo es  el escándalo que se desató en la Catedral Metropolitana, unos días después de las infames consideraciones del asesor -¿político?- de Macri, Jaime Durán Barba sobre la figura de Hitler. Esos 20 lefebvristas que trataron de impedir la conmemoración de la Noche de los Cristales Rotos deben ignorar que esta ceremonia se realiza desde hace 15 años. ¿Por qué ahora y no en las 14 anteriores? Pero esta irrupción incomprensible tiene un apologista. El padre francés Christian Bouchacourt, que reside en el país y es dirigente de esa fraternidad cismática, admitió conocer a los manifestantes y justificó la agresión “porque estas ceremonias nos duelen a nosotros”. “No fue un deseo de hacer una rebelión –explicó- sino de manifestar nuestro amor a la Iglesia Católica” y un desprecio hacia todos los demás, le faltó agregar. Cabe preguntarse por qué, en el transcurso de pocos días, parecen emerger expresiones antisemitas. Y en el mismo combo preguntón, ¿por qué todas estas cosas ocurren en la CABA y sus alrededores?
No es paranoia, pero se parece bastante
Posible, ¿por qué no?, si algunos personajes están tratando de agitar el ambiente desde todos los flancos. Hasta los delincuentes comunes amenazan a funcionarios con denuncias falaces ante las cámaras televisivas. Y exigen la presencia de algunos canales, sobre todo a la hora en que comienzan los noticieros nocturnos. Demasiada coincidencia. ¿Tendrán todos al mismo asesor de imagen? Uno de los personajes más siniestros de nuestro presente es Luis Barrionuevo, atornillado como representante de la CGT Azul y Blanca desde el principio de los tiempos o algo así. En estos días, brindó unas invalorables lecciones destituyentes y sin cobrar un centavo. “La preocupación de la presidenta tiene que ver fundamentalmente con su salida, sea la corta, la mediana o la larga”, dijo el sindicalista que en sus años mozos solía quemar urnas. “Son dos años, si vamos a la larga”, amenazó, aceptando a regañadientes los plazos constitucionales. Y, en sintonía con su par, Pablo Micheli, sugirió que se deberían ir todos los ministros porque son todos vagos. Por su experiencia personal, debe saber mucho del tema.
¡Qué país generoso, el nuestro, que permite que la libertad de expresión se transforme en libertinaje oral! ¡Qué desesperados estarán los dueños del Poder Fáctico para enviar a un personaje tan poco prestigioso a gruñir en pos de sus intereses! ¡Qué faltos de carroña estarán los medios hegemónicos que necesitan recurrir a entrevistados expertos en vomitar dicterios para llenar horas de programación!
Lo que queda en evidencia es que el kirchnerismo se está convirtiendo en una piedra en el zapato de los miembros del círculo rojo. Además de piedra, una especie de Ave Fénix patagónica que, ante cada tropiezo, resurge de sus cenizas para proyectar un sueño. Pero lo que más molesta del kirchnerismo no son los errores, sino los aciertos que ha tenido a lo largo de estos años. Aciertos que han dejado al desnudo los intereses más destructivos y que han desenmascarado a más de uno. En unos días más, Cristina volverá como CFK. Una mujer como muchas oficiará como Presidenta. Su primer paso será, sin dudas, evaluar lo ocurrido durante su ausencia y señalar por dónde continúa el sendero. Y después, andar, porque este país no se detiene por nostálgicos de la oscuridad, hacedores de tormentas o conspiradores de pacotilla.

1 comentario:

  1. Excelente Gustavo !! Tan claro y contundente que ya lo recomendaré!!
    Coincido con la kerida Estela :"Esto es algo raro,sugestivo y peligroso"

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