jueves, 19 de abril de 2018

Un clamor con forma de Himno


El Cambio se está convirtiendo en un revoltijo. El presidente por medio día, Federico Pinedo vierte metáforas náuticas, el ex funcionario Carlos Melconián anticipa un desastre y el FMI pronostica números de miedo con consejos de más ajustes. Mientras tanto, el público globoadicto sigue sumergido en la desmemoria y permite que plumas nocivas garabateen su conciencia para evitar contradicciones. Total, lo importante es odiar y echar culpas al pasado cercano de los atropellos del presente. Sometidos al licuado indigesto de los medios dominantes, los cautivos creen que los miembros del Gran Equipo son sacrificados patriotas, el bestial tarifazo es apenas un suave reacomodamiento, los mapuches son terroristas, las guaridas fiscales son cajas de seguridad y Macri es honesto. Todo va bien aunque parezca ir mal, repiten como mantra los que viven en Macrilandia. Tan bien que ya están celebrando el triunfo en las urnas del próximo año, aunque para eso deban amañar aún más el escenario y amenazar a la oposición con espionaje y procesamientos cuasi mafiosos.
Gracias al impresentable diputado Alfredo Olmedo, los amarillos cercenaron el debate sobre las tarifas de los servicios públicos. El ambiente se venía calentando demasiado en estos días y en el Congreso podía explotar la olla. A las denuncias de los incrementos anticipados, además de desmesurados, se sumó la itinerante Elisa  Carrió que –para simular preocupación- requería que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun dé explicaciones sobre irregularidades en la facturación. Pero lo que sacó de quicio al oficialismo fue que la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner presente de un proyecto de ley para que se retrotraiga el precio de los servicios.
Tanto que, el autor de “sólo los bolsos de López son corrupción”, Peña Braun apuntó sus tacones a la cabeza de Cristina. Con mal disimulado enojo, calificó su actitud como “demagógica e irresponsable de quienes quebraron el sistema energético”. Una hipocresía: ellos desprecian la demagogia hacia la mayoría, pero la practican para sus amigotes. Y una mentira, por supuesto: el sistema no estaba quebrado sino que los dueños de las distribuidoras ganaban menos. Como muestra, la empresa CPSA, de Nicolás Caputo, el hermano de la vida de Macri, acrecentó en un 160 por ciento la recaudación desde que comenzó La Revolución de la Alegría. CPSA y Pampa Energía, del amigo-testaferro Marcelo Midlin embolsaron más de 9000 millones de pesos el año pasado gracias a los tarifazos. Y como broche de oro, el Ingeniero salió a defender el saqueo a los usuarios con una de esas burlas que le brotan de sus entrañas: “nada que les digan que viene de regalo es real”. Como si él no hubiera recibido de regalo gran parte de su patrimonio, como si no fuera un regalo el indulto que recibió de la Corte Suprema menemista por el contrabando de autopartes, como si no fuera un regalo la estatización de su deuda en tiempos de la dictadura, como si no quisiera regalarse los 70 mil millones de pesos que su empresa debe al Estado. Si no son reales, ¿para qué se preocupa tanto por obtener tantos regalos?
Las trampas a la vista
Además –y esto para romper con una de las tantas estafas oficiales- nadie quiere que la luz, el gas, el agua y los combustibles sean gratis. Lo que estamos exigiendo es que se cobren a precios razonables. Pero como la razón no está del lado de los Amarillos, pueden decir cualquier pavada con la seguridad de que hacen escuela. Antes, los asalariados podían apelar a las cuotas para satisfacer sus gustos, pero ahora lo hacen para saldar las aterradoras facturas. Indiferentes al daño que producen en la vida de sus gobernados, han puesto al país en la antesala de un colapso. La inflación que iban a bajar en dos minutos, “no fue la que queríamos”, confesó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. El que armó la peligrosa burbuja de las Lebacs con un monto que supera al circulante, reconoció que “con los tarifazos se vuelve difícil manejar la política monetaria”. Si entre ellos hay cortocircuitos, la población se puede electrocutar. Y con cifras impagables.
Para que el Cambio pueda realizar esta monstruosa transferencia de recursos hacia los más ricos, necesita aplacar cualquier resistencia. Aunque deje muertos en el camino, como en el caso de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel que, por los videos y demás pruebas que se tienen, murieron víctimas de una desaforada represión. Aunque acumule detenidos sin condena, como el caso de Milagro Sala y de muchos militantes sociales en la provincia de Jujuy, el experimento más desbocado de esta globocracia. Aunque deban enviar mensajes que desmienten su compromiso con los DDHH, como las condolencias que el ministro de Justicia, Germán Garavano publicó en La Nación por la muerte del interventor de Córdoba en la dictadura, Carlos Bernardo Chasseing, secuaz de Luciano Benjamín Menéndez. Por más que intentan, no pueden contener la admiración que sienten por los genocidas. Tanto les cuesta que se parecen bastante, hasta en el objetivo de imponer un sistema de desigualdad para salvar la Patria. Más que para salvarla, para transferirla a cuevas financieras.
Todo esto es tan evidente que nadie se puede seguir haciendo el distraído recitando desmentidas excusas. El que se mantiene abrazado a estas patrañas es porque ya ha cruzado la Grieta para acurrucarse en su peor lado, no para gozar de sus mieles sino para padecer sus amargores. Muchos radicales que se sumaron a esta banda de saqueadores pueden dar cuenta de ello. Tan convidados de piedra que ya parecen zapallos. Y otros que deberían jugar de opositores, coquetean con el oficialismo aunque reciban más sopapos que mimos.
Fuera del palacio, el descontento es creciente. El ruidazo –que aún no puede tomarse en sentido electoral- se sintió en todo el país y puede oficiar como invitación para los tibios. Por más que la decepción se torne preocupante, los Amarillos tienen unos cuantos ases en sus mangas de pulpo: candidatos de recambio, estrategias de confusión mediática y todos los recursos para comprar voluntades. Y para garantizar el triunfo en la batalla por las ideas, ya está firmado el convenio de colaboración para que Argentina Debate se haga cargo de armar el escenario para la continuidad de la entrega. La presidenta de esta ONG, Karina Román, contribuyó con 1,5 millones de pesos a la campaña de Cambiemos y logró una “experiencia exitosa” con la contienda entre Macri y Scioli.
Nada puede fallar con tantas estrategias de marketing, salvo que la conciencia y la memoria despierten lo que está dormido y el pueblo decida cuanto antes salir de este embrollo en el que jamás debió haberse metido.

lunes, 16 de abril de 2018

Una abdicación sorprendente


En la VIII Cumbre de las Américas, el empresidente Macri presentó su renuncia. O así lo pareció, de acuerdo a sus dichos. “Allí donde la democracia se debilita, la corrupción se incrementa y allí donde la desigualdad no da tregua, la corrupción echa raíces”, pontificó Macri ante los demás mandatarios. En los dos años y pico de su gestión, con las modificaciones por decreto de leyes, la presión ejercida sobre jueces y fiscales, la intervención del PJ, los presos políticos, la imposición de los debates parlamentarios, cierre de medios opositores, entre muchos otros episodios, la democracia se ha debilitado. Tanto que “la desigualdad no da tregua” por casi todas las medidas defecadas por el Cambio, tanto que la corrupción ha echado sus raíces desde el núcleo duro gubernamental. Lo que han denunciado del gobierno anterior y no han podido demostrar, lo están haciendo Ellos con absoluto desparpajo.
Algunos hipnotizados por los globos todavía sostienen que la inevitable crisis que ya se está vislumbrando es culpa de que los K se llevaron todo. Si así fuera, deberían preocuparse por recuperar ese Todo que los K se han llevado. Hace años que lo vienen intentando con bóvedas de cartón prensado en estudios televisivos, excavaciones arqueológicas en la Patagonia y hasta destrozando dragones esculturales y no han encontrado nada. Salvo Los Bolsos de López que, por lo absurdo del hecho, huele más a puesta en escena ejemplificadora que a otra cosa. Si el objetivo fuera tapar el agujero de todo lo que los K se llevaron, no habrían eliminado o reducido las retenciones, renunciado al impuesto a los bienes personales ni suprimido los aranceles a las importaciones.
Y por si esto fuera poco, los colonizados mediáticos creen que la inflación creciente es más culpa de ese mito que de las medidas que el Gran Equipo ha tomado. Cualquiera que haya cruzado por la vereda de enfrente de cualquier facultad de Economía sabe que la devaluación de la moneda, la exportación libre, la baja de la producción y los incrementos tarifarios producen inflación. Además, un país que emite deuda a razón de 70 mil dólares por minuto no puede evitar una debacle inflacionaria y un impedimento de su desarrollo, además de la pérdida de la Soberanía.
En los escasos ocho minutos que duró su intervención en Lima, Macri reconoció la incapacidad para seguir al frente de la presidencia. “Nuestra gente merece gobernantes honestos y con vocación de servicio que no trabajen para beneficiarse a sí mismos”, expresó, en lo que podría interpretarse como una sincera autocrítica. Pero no soñemos: es tan hipócrita que siempre habla de otros, aunque pareciera hablar de sí mismo; es tan cínico que disfraza de denuncia lo que, en verdad, es una confesión.
Contradicciones que a nadie enojan
Si Macri se puede presentar como paradigma de la honestidad, que la jueza Servini de Cubría intervenga la RAE para reorganizar los significados. Pero el Ingeniero no es un arrepentido. Al contrario, se enorgullece de conducirnos al abismo del que se va a beneficiar, junto a sus secuaces. El término ‘honestidad’ choca con su trayectoria de estafas al Estado en todos sus niveles, con deudas privadas asumidas como públicas y obras cobradas pero no ejecutadas. Un honesto condenado por contrabando es una contradicción gigantesca. Un honesto no esconde su botín en guaridas fiscales ni blanquea fortunas espurias a través de familiares-testaferros; un gobernante honesto no incrementa las tarifas de peajes para después vender su empresa de autopistas al cuádruple de su valor; un honesto no se perdona su deuda con el Estado cuando se convierte en su administrador. Macri no sólo es deshonesto sino que, desde el primer día de su gestión, ha tomado decisiones para su propio beneficio y el de sus aliados, desde el endeudamiento hasta el blanqueo, desde las medidas macro-económicas hasta los tarifazos. Su vocación de servicio sólo está orientada a sus arcas.
Y si se presenta como el más democrático de los presidentes es porque sabe que se dirige a alelados que no entienden nada. Macri conquistó las urnas con promesas que no pensaba cumplir y eso no es muy democrático que digamos. La Pobreza Cero significó una multiplicación de pobres; la eliminación del impuesto a las ganancias trocó en un incremento de casi el 80 por ciento de contribuyentes; el empleo de calidad mutó en desocupación, tercerización y cuentapropismo; el desarrollo finalizó con la última notebook ensamblada en Tierra del Fuego en abril del año pasado; el Supermercado del Mundo en que nos iba a transformar está empezando a importar soja; el impulso a las economías regionales aniquiló a los horticultores y hasta exterminó a La Estancia del Rosario, una fábrica de alfajores tradicional de Córdoba, la provincia que más se inclinó hacia el Cambio.
Macri no se arrepintió por todos los desastres que está provocando, pero, como siempre, se rio en nuestra cara. En forma paralela, se realizó en Lima la Cumbre de los Pueblos, con organizaciones sociales y partidos de izquierda de todo el continente. En el documento final, los asistentes condenaron al gobierno de Estados Unidos por su recrudecida política imperialista y al de Argentina porque el régimen de Macri “se caracteriza por robarle a los pobres para enriquecer a los ricos, por el aumento de la deuda externa, por la represión a los movimientos populares y por el irrespeto a los derechos humanos”. Después de enumerar los atropellos de Mauricio el escrito advierte que con un gobierno así, “la democracia argentina está en riesgo”.
Pero Macri confía en el hipnotismo mediático que lo ha conducido hasta el lugar más inmerecido. Por eso puede ostentar ignorancia y trastocar los conceptos. Por eso dice que la desigualdad o el debilitamiento de la democracia producen corrupción, cuando es al revés. Por eso dice creer que nos está haciendo un bien aunque nos esté ocasionando un mal. Por eso se puede plantar como el mejor presidente de la historia aunque la Historia lo va a recordar como el peor. Por eso se va a sorprender cuando la conciencia despierte y lo desaloje sin disculpas del lugar de honor que nunca debió haber ocupado.

jueves, 12 de abril de 2018

Una Justicia invisible


En un país donde un grupo de ratas devora media tonelada de marihuana incautada puede pasar cualquier cosa. Desde granaderos de San Martín desfilando con banderas españolas hasta grandes supermercados que ven caer sus ventas; desde jueces y fiscales que obedecen los caprichos del Poder hasta Macri envidiando a la justicia brasileña por haber secuestrado al ex presidente Lula. La Revolución de la Alegría es tan dinámica que coarta todo disfrute; tan invisible que ni con microscopio se puede observar. El túnel se vuelve más oscuro y el tránsito, tortuoso. La luz tan prometida ni se asoma y el silencio expectante de los transeúntes ensordece a los que esperan una reacción ante tanto estropicio.
El Gran Equipo muestra las uñas desde todos los flancos y parece imbatible, mientras el público contempla –alelado- un cotejo desigual con la cancha tan inclinada que parece una rampa. El resultado es tan previsible que muchos ya están buscando refugio. Hasta el empresidente prevé un futuro fuera del país cuando las papas quemen. “El nivel de afecto que recibí en la visita a España fue tanto que hasta dudé en quedarme ahí a vivir para siempre”, confesó al recibir a Mariano Rajoy. Bastante ingrato, después de que muchos argentinos le han regalado la presidencia. Hasta Alicia Blanco Villegas –la mamá de Mauricio- tramitó la ciudadanía española, por si las moscas.
El encuentro entre los dos mandatarios exudó tanta humillación que nuestro futuro se muestra más turbio. Al analizar las relaciones diplomáticas, Macri expresó que “son como las de dos amantes que se han vuelto a encontrar”. Las metáforas esquivan al Gerente y por eso chocan con su verba. Y los asesores, tan torpes –o apátridas- como él, decidieron adornar a los granaderos con los colores del desalojado colonizador. Las relaciones carnales de los noventa parecen retornar con este encuentro, no sólo por la imagen de los amantes sino también por la insistente invitación a los empresarios españoles, por las excesivas disculpas brindadas por la expropiación de YPF y hasta por habernos independizado de la corona hace más de 200 años. Para que no queden dudas de qué lado se sitúa Macri, aseguró que “tuvimos un cortocircuito absurdo” que incluyó el vaciamiento de dos empresas que, gracias a la Pesada Herencia, volvieron a ser estatales. ¿Qué serán a partir de ahora?, sólo la desmemoria lo dirá.
Hay que intervenir al Ejecutivo
Ahora nos damos cuenta de que el Cambio sólo promete relaciones carnales: la intervención del Partido Justicialista es una muestra de eso. Con el disfraz de una sentencia judicial, aparece una decisión política para que la oposición sea lo más dócil posible al retorno del país oligárquico del Centenario. La intervención no es para mejorarlo, sino para amoldarlo, para neutralizar lo poco de transformador que le queda. Por eso su interventor es Luis Barrionuevo, el devenido a sindicalista por decisión de la Dictadura, el gastronómico que nunca ha servido siquiera un café, el personaje emblemático de los noventa que aconsejaba “dejar de robar por dos años”, el que confesaba que en Argentina “nadie hace plata trabajando”, uno de los principales destinatarios del “que se vayan todos”, el funcional a Macri y disfuncional al pueblo. Ese es el interventor del PJ, el que invita a Julio Bárbaro y Eduardo Duhalde, que por edad y prontuario ya les queda poco de peronistas; que convoca a todos los que desprecien al kirchnerismo, la agrupación más peronista desde el retorno de Perón, para servir en bandeja la reelección de esta pandilla de saqueadores.
Mientras este ultraje democrático se convierte en titular para tranquilizar a los espíritus odiadores, esos que desean estar seguros de que jamás retornarán Cristina, La Cámpora ni nada que se les parezca a gobernar el país, la fiesta de unos pocos ostenta su obscenidad. Funcionarios que siguen ligados a sus empresas de origen para asegurar el reparto del botín, cuevas fiscales que evidencian la evasión y el vaciamiento, iniciativas políticas que sólo buscan provocar más miseria y periodistas militantes y mercenarios que siguen culpando a los K.
Mientras la jueza que desalojó a Cristina de la presidencia con doce horas de anticipación ordena la intervención del PJ con ridículos fundamentos, el ministro de Finanzas, Luis Toto Caputo sigue sin declarar su participación en Princess International Group en las Islas Caimán y el rol de controlador en Affinis Partners y Noctúa. Además, su segundo, el secretario Santiago Bausili cobró una compensación del Deutsche Bank en los dos primeros años de su gestión, igual que el ministro Etchevehere de la Sociedad Rural. Todavía no se han enterado que, por la ley de Ética Pública deben estar desligados del sector privado tres años antes de convertirse en funcionarios y ningún juez decide intervenir sus áreas.
La fiscal Gabriela Boquín no para de denunciar las maniobras oficiales que buscan hacer realidad el deseo presidencial de perdonarse la deuda que el Correo Argentino mantiene con el Estado. Tanto preocupa este tema al Ingeniero que logró desplazar al fiscal que instruye la causa penal, Juan Pedro Zoni para ubicar en su lugar a un aliado, Gerardo Pollicita, el que lo asesoró en Seguridad cuando presidía Boca Jrs. Y el ministro de Justicia, Germán Garavano, en lugar de advertir estas irregularidades, pasea por el Sur para alimentar la ficticia peligrosidad de la inexistente Resistencia Ancestral Mapuche. Pero ningún juez opina sobre este embrollo.
Gracias a los tarifazos aplicados por el Ministro de Energía, Juan José Aranguren los usuarios aportaron unos 21 mil millones de pesos a las empresas gasíferas de Nicolás Caputo, Marcelo Mindlin y Joseph Lewis, amigos declarados de Macri. Otro tanto ocurre con la energía eléctrica, con aumentos que redundaron en ganancias que se ubican entre un 150 y un 230 por ciento a los empresarios del sector. Claro, con el desmesurado incremento del 570 por ciento en las tarifas de gas y de más de un 450 por ciento en la luz no se puede esperar otra cosa, pero ningún juez interviene este ministerio para no crispar a los empresarios.
Esto más la inflación que se calcula en más de dos puntos para marzo y superará las previsiones del 15 por ciento anual hicieron que el poder adquisitivo de los trabajadores haya descendido en 21 puntos desde que asumió Macri. Así, es lógico que los supermercados se quejen por la caída de las ventas. Si el mercado interno se desmorona es por decisión del Gran Equipo que ha tomado muchas medidas para bombardearlo.
En Globolandia, la democracia se desdibuja, el bienestar de la mayoría está en peligro, el endeudamiento vulnera nuestras posibilidades de futuro, la corrupción de los ceos es estructural, el cinismo es el pan de cada día y las libertades se restringen, pero una jueza interviene el PJ para que el desastre se perpetúe. Lo que habría que intervenir es la Casa Rosada antes de que sea tarde y La Grieta nos succione hacia el abismo. Y si no lo hace un magistrado, la resistencia callejera todos los días y a toda hora podría concretar semejante salvación.

lunes, 9 de abril de 2018

¿Qué tan malos son los malos?


A pocos meses de iniciada La Revolución de La Alegría, algunas figuras del Cambio instalaron aquella absurda idea de la ilusión de bienestar del kirchnerismo. Uno de ellos, el actual presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, para reforzar aún más su clasista posición, se preguntó “¿qué tan pobres son los pobres?”. En nuestra región sobra experticia para categorizar la pobreza y simular dolor por su existencia, pero a la hora de actuar para reducirla, aparecen las divergencias. Unos aplican recetas fracasadas, con exenciones impositivas, salariales y otras medidas de enriquecimiento a los más ricos con las que jamás han logrado el propósito cacareado, sino todo lo contrario; en lo que también son expertos es en neutralizar y hasta castigar a los otros, los que prueban con una distribución más equitativa del ingreso.
Lula está padeciendo eso: la injusta prisión por haber puesto comida en el plato de los más pobres. Como dijo antes de entregarse, “la historia es una disputa entre los que tienen todo y los que no tienen nada”. La mentira que lo pone tras las rejas es celebrada como una buena treta del establishment y sus sicarios para proscribirlo como candidato presidencial. Los voceros vernáculos aplauden mientras se preguntan por qué Cristina sigue en libertad. Cuando fracasan los argumentos de la derecha retrógrada y egoísta, rebolean denuncias infundadas para confundir a la opinión pública y lograr un consenso inmerecido. Pero, como expresó el ex mandatario brasilero ante la multitud que se convocó para respaldarlo, “no podrán encarcelar mis sueños”. El sueño de distribuir dignidad entre los que siempre han estado al margen en países donde la desigualdad es resultado de la avaricia de los que tienen de sobra.
Si Javier González Fraga preguntó “qué tan pobres son los pobres”, uno podría interrogar qué tan avarientos son los avaros o cuántas angustias necesitan provocar para satisfacer sus angurrias. ¿Qué tan ricos necesitan ser los ricos antes de empezar a derramar las bondades de la “Libertad de Mercado”? ¿Qué tan malos son para seguir acumulando -a sabiendas de los dramas que generan- con las peores herramientas que su poder descomunal les permite utilizar?
Del enojo a la depresión
Como se ha dicho muchas veces, la pobreza no es un fenómeno meteorológico sino el resultado de políticas de empobrecimiento. Para que todos disfruten de las riquezas que genera un país como el nuestro, algunos deberían renunciar a lo que no alcanzarían a gozar ni en un sinfín de vidas sucesivas. Para que los de abajo puedan trepar un par de escalones, los de arriba deberían descender un poco. O por lo menos, renunciar a la carrera hacia el podio de Forbes. No que repartan los bienes adquiridos, sino que paguen lo que corresponde por tenerlos; no que renuncien a sus ganancias, sino que sean mesuradas; no que dejen de multiplicar sus fortunas en la timba financiera, sino que generen trabajo con una parte de lo que les llueve. No hace falta instaurar un modelo que nos otorgue a todos exactamente lo mismo; con que una minoría se desprenda de una pequeña porción de lo que les sobra y moderen un poco sus apetencias alcanza para repartir felicidad entre los que no se imaginan lo que es eso.
Que un proyecto de país insinúe algo así basta para que las fieras se desboquen: unos pesos de más en impuestos o salarios, algún límite a su pulsión acumuladora o el asomo de alguna obligación para la comunidad que colma sus arcas enfurecen al monstruo egoísta que jamás descansa. Hasta sienten envidia por un obrero que cambia el coche, mejora su vivienda o adquiere algún electrodoméstico. Ni hablar de las vacaciones que, desde la irrupción del peronismo, dejaron de ser exclusividad oligárquica. No conformes con abolir estos disfrutes, sus ansias succionadoras avanzan sobre lo más elemental, como la alimentación, la salud y la educación. Ni la muerte por represión o abandono inspira una lágrima en los vampiros económicos.
Mientras Agustín Salvia –Director del Observatorio Social de la UCA- planteó que “no hay certezas sobre una tendencia a la baja de la pobreza”, los beneficiados por la gestión amarilla claman por medidas para profundizarla. Las mediciones que antes provocaban orgasmos opositores en los que hoy son oficialistas indican que "los trabajadores han perdido poder adquisitivo y los pobres no pueden salir de la pobreza por el impacto en el aumento de tarifas". Mientras tanto, el gobierno que representa a unos pocos privilegiados impulsa despidos y bajas salariales para beneficiar a los empachados.
El caso más obsceno es el de Cargil, la agroexportadora que, después de embolsar millones con la baja de las retenciones, la devaluación y la permisividad para liquidar lo que quieran cuando se les antoje, anunció el despido de 500 trabajadores con un manuscrito pegado en la puerta. Los bancos no se quedan atrás en la obscenidad: desde diciembre de 2015 las políticas especulativas mejoraron la rentabilidad –en unos 70 mil millones de pesos por año- y la recesión que se avizora no es siquiera una amenaza. En el último trimestre, los bancos de capital extranjero aumentaron un 31 por ciento sus ganancias y los de capital nacional, apenas un 7 por ciento. Sin embargo, los trabajadores del sector están peleando desde hace meses para obtener mejoras salariales.
Otro caso de estos días es el de la cadena de supermercados francesa Carrefour, que recurrió a un procedimiento preventivo de crisis ante la caída del consumo. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, dispuesto como siempre a perjudicar a los trabajadores, convocó a una audiencia para iniciar “un diálogo maduro entre las partes”, un eufemismo que significa flexibilizar las condiciones laborales para preservar los 19 mil empleos en los más de 600 locales. Esto no es más que aplicar sangría al moribundo para frenar las lágrimas de los patrones. Si quieren mejorar la recaudación, que dejen de robar con los precios y de estafar con ofertas dudosas; si quieren incrementar las ventas, que dejen de someter a los clientes al vampirismo que practican.
Esto no debe sorprender a nadie porque lo han hecho siempre y no sólo en los tres casos citados: las principales empresas nacionales y extranjeras son grandes por eso. Lo preocupante es que los que prometían cuidarnos están del lado de los que nos quieren aniquilar. Lo alarmante es que están todos confabulados para someternos a una imparable succión. Lo grave es que “El Mejor Equipo de los Últimos 50 Años” integra el grupo de los insaciables y lo demuestran especulando, fugando y cargando sus ganancias en nuestra deuda. Pero lo más peligroso de todo es que muchos de los damnificados, ciudadanos tan de a pie como el que escribe, esperan que este plan de negocios desigualador nos traiga la prosperidad más asombrosa de la historia. Y esto no sólo es peligroso, sino también deprimente.

jueves, 5 de abril de 2018

Hay humo en tus ojos


La gestión amarilla es experta en arruinarnos la vida y fabricar cortinas de humo. Los que no saben cómo hacer para seguir saqueando nuestras riquezas se espantan porque los legisladores canjean pasajes por dinero. Los que contribuyeron a la conquista de la presidencia con operaciones de prensa y difamación de kirchneristas se horrorizan porque en una cena sabatina se hayan ventilado chismes sobre el escándalo de la pedofilia futbolera. Por si esto fuera poco, Macri, el inventor de los próceres angustiados, el emprendedorismo de Belgrano y la repatriación de los restos de San Martín por un resucitado Rivadavia, se disfrazó de paladín de la soberanía para homenajear a los caídos en Malvinas con un logro que no le pertenece. Sólo la vulnerabilidad intelectual del público cautivo logra que la farsa continúe y el Gerente de La Rosada SA mantenga un 40 por ciento de intención de voto.
Las denuncias mediáticas sin pruebas son inadmisibles. Para todos, hasta los que se sumaron a la comparsa denostadora de los medios del Grupo Clarín. Aunque complace que saboreen el veneno que han vertido durante años, el autor de semejante perversión debe quedar al descubierto. Como nunca antes queda visible quién es el único capaz de fustigar a los que se crucen por su camino: el que creció con la dictadura y vendió su voz al diablo, el enemigo de la democracia, el artífice de nuestros males, el alma máter del grupo empresarial tan gigantesco que sería ilegal en cualquier país serio; el problema no es Mirtha, cuyo vómito discursivo es monstruoso desde siempre ni la estrella fugaz que actúa como mensajera, sino el hacedor de los peores pensamientos de la sociedad: Héctor Magneto, el único impune de los dramas pasados, presentes y los que vendrán, el que inventa presidentes y los destrona cuando dejan de ser funcionales a sus intereses. Lo demás es humo.
Como lo del canje de pasajes de los congresistas, que no es ilegal ni significa cifras astronómicas, pero se presenta como escándalo para que La Política aparezca otra vez como la única culpable. Tal como en 2001, una distorsión de las responsabilidades que condujo a la población clamar “que se vayan todos” para que se queden los que se enriquecieron con la crisis. Tan confuso es el escenario, que hasta la aliada Elisa Carrió consideró que Macri “no tiene idea de lo que significa ser decente, hacer política decentemente”. Quien cree en Carrió, debería descreer de Macri y viceversa. Pero como la confusión es enorme, no ocurre nada de eso y ambos siguen muy arriba en la percepción del público colonizado.
En defensa de la Patria
En la historia de terror que estamos padeciendo cualquier semejanza con la realidad, más que una coincidencia, sería un milagro. Por eso Macri, que consideraba a las Malvinas como “un déficit adicional para el país” y que no entendía “los temas de soberanía en un país tan grande como el nuestro”, ahora puede presentarse ante los familiares de los caídos como un reparador histórico. Y con el cinismo que no puede contener, promete que el país seguirá reclamando “lo que es legítimo y nos pertenece, que es la soberanía sobre esas islas”. La lejanía –‘esas’- revela la simulación. Si sintiera algo, diría ‘nuestras’ y no hubiera accedido a los pedidos del Reino Unido para consolidar su ilegal dominio. A cambio, sólo facilitó la visita de los familiares a las tumbas con los restos identificados por la Cruz Roja, gracias a un trabajo impulsado por CFK en 2012 y comenzado en 2014.
Pero, abusando de la protección mediática y extralimitando su desprecio, el Ingeniero recitó: “este 2 de abril es totalmente distinto al que vivimos juntos el año pasado porque algo que parecía imposible, después de tantos años de resignación y angustia, con diálogo y diplomacia madura logramos empezar a saldar la deuda que teníamos todos los argentinos con ustedes”. Él no logró nada pero puso un colorido moño. Tan poco está convencido de nuestros derechos soberanos que su ministro de Defensa, Oscar Aguad puede declarar que el submarino ARA San Juan no fue víctima de un ataque británico porque no estuvo cerca de Malvinas, “sino que nunca salió del mar Argentino”. Si el funcionario desconoce uno de los argumentos que confirman nuestra soberanía, ¿cómo puede defenderla? Las Malvinas son nuestras porque están dentro de nuestro mar. Tan ignorante como el presidente que lo sigue sosteniendo en el cargo, a pesar de sus incontables yerros.
Como sigue sosteniendo a todos los demás, tan desastrosos como Aguad y como él mismo. Ignorantes del país que están gobernando. Egoístas convencidos de que todo les pertenece. Hipócritas que se presentan como salvadores cuando, en realidad, nos están hundiendo. Voraces que incrementan las tarifas y sostienen los subsidios para optimizar las ganancias de las distribuidoras de servicios. Indecentes que se justifican por ocultar patrimonio en guaridas fiscales pero denuncian bóvedas inexistentes en el otro lado de la grieta, cada vez más profunda. Que Aranguren siga sentado en su silla de ministro de Energía con los conflictos de intereses que lo crucifican y los perjuicios que ha producido en nuestros bolsillos es un insulto para la democracia. Que Luis Caputo mantenga su cargo como ministro de Finanzas a pesar de que ha empeñado nuestro futuro para beneficiarse con el endeudamiento que no para de crecer es una muestra de impunidad. Que las calles no se pueblen todos los días para exigir la renuncia de estos impresentables significa que no hemos aprendido absolutamente nada.
Tanta farsa es posible porque el fango que han arrojado sobre la Década Ganada es difícil de limpiar. Si los engañados escucharan a los demonizados, la salida de este entuerto estaría más visible. Si los cautivos de las pantallas se atrevieran a suspender sus prejuicios por unos minutos, encontrarían una luz insoslayable. Si los indignados de antaño por denuncias domingueras dejaran caer algunas gotas de sospecha sobre la gestión actual, advertirían que la corrupción siempre ha estado del lado de los que hoy gobiernan. Si advirtieran que muchos jueces operan para condicionar las urnas. Si ocurriera todo esto, las palabras del diputado Agustín Rossi terminarían de despertarlos: “el problema que tenemos hoy es que los ricos nos gobiernan. ¡Son un accidente de la historia! Porque la democracia está hecha para que nos gobiernen iguales no desiguales”.
Mientras la especulación financiera nos pone otra vez en manos de los usureros, el FMI aplaude el Cambio y los funcionarios se burlan de todos; mientras la Revolución de la Alegría despoja a gran parte de los argentinos de derechos y disfrutes; mientras el desarrollo retrocede para que volvamos a ser el Granero del Mundo, las previsibles cortinas de humo parecen conservar su nefasta eficacia. Una nube tan tóxica que convierte en angelicales salvadores a los que sólo son los indecentes de siempre.

lunes, 2 de abril de 2018

El crack del “shock de confianza”


El subsecretario de la Juventud, Peter Robledo, se burló de un incidente registrado en dos fotos: posó besando el hocico de un ciervo que se resistió a las patadas. Quizá el animal temió terminar como un saco similar al que lucía el funcionario. El episodio no tiene relevancia, salvo en el contexto de un gobierno que hace todo lo posible para profundizar la desigualdad. Mientras una parte de la población se sumerge en un pantano de miserias, los integrantes del Gran Equipo se enorgullecen de una Revolución de la Alegría que no está destinada a todos. Y hasta el propio empresidente Macri justifica sin pudor las tropelías de sus secuaces y premia a los uniformados que reparten balas entre los que se resisten al saqueo. El pueblo argentino debería imitar al ciervo si quiere salir del oscuro túnel en el que los personeros del Cambio nos han metido.
Alguno pensará que estas líneas tienen un sabor destituyente. Felicitaciones a un paladar tan refinado. Lástima que el olfato no acompañe a ese distraído individuo. Si aún no percibe el hedor del futuro, debería que preguntarse para qué tiene la nariz. Hasta Macri lo anuncia a los cuatro vientos: en una entrevista con un medio rosarino, el Ingeniero admitió que su objetivo es que “la diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen sea cada vez mayor”. Fallido o confesión. Su subconsciente desigualador y angurriento que aflora en sus estudiadas improvisaciones, sus yerros geográficos y la protección cómplice a sus funcionarios, deberían despertar a los hipnotizados. ¿Qué otras evidencias hacen falta para comprender que los Amarillos no tienen las mejores intenciones?
Exigir la renuncia no es un gesto anti democrático, sino todo lo contrario. Ellos conquistaron las urnas con promesas que no pensaban cumplir, disfrazados de ángeles salvadores y blandiendo una honestidad que no tienen. La estafa electoral está a la vista y su continuidad nos conduce a un abismo que ya hemos experimentado. Quien aún crea en la Pobreza Cero, que se cuide de los vendedores de buzones. Quien aún deposite sus esperanzas en este modelo, que se vaya desesperanzando. Quien aún tenga confianza en el camino emprendido, tendrá que prestar atención a las señales que Ellos mismos emiten.
El caso Aranguren es revelador, aunque se suma al de todos los funcionarios que mantienen sus ahorros fuera del país. Los que se indignaron con la bóveda de cartón prensado en un programa dominguero no pueden permanecer impávidos ante las cuentas off shore que ya ni intentan explicar.
Impostores todoterreno
Que un funcionario confiese que no confía en el país que conduce Macri es casi una renuncia. En el mundo real, el empresidente debería enojarse ante una declaración así. Sin embargo, Macrilandia da para todo. No sólo lo felicitó por su cínica sinceridad, sino que lo pintó como un héroe que se sacrificó para arreglar el “mayor despelote que dejaron los kirchneristas”. Con un término mundano alimenta los prejuicios de los odiadores. Si el entrevistador le hubiera pedido una explicación más profunda, se habría empantanado en sus balbuceos. Con el sobrentendido alcanza para el público cautivo. El incremento de las tarifas de los servicios públicos y la eliminación de los subsidios no buscan solucionar ningún despelote, sino colmar la angurria de los empresarios a los que Macri representa. El sacrificado no es Aranguren, sino los usuarios que ven como gran parte de sus ingresos van a parar a las arcas de los que no invierten nada.
Que se entienda: el ajuste brutal que estamos padeciendo no es para beneficiar a la mayoría, sino para enriquecer a una minoría; para garantizar las ganancias de los especuladores y abaratar la fuga incontenible con una divisa inferior a los 21 pesos, el Banco Central destinó 2041 millones de dólares, cifra equivalente a 20 años de fútbol gratis y miles de jardines de infantes. Total, eso se transforma en deuda que pagamos entre todos. El gobierno decide eliminar subsidios a los que menos tienen para subsidiar la acumulación de los que tienen de sobra.
Pero Macri no está solo en esta bestial transferencia de riquezas. Protegida por la prensa dominante, la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal anticipa lo que hará si conquista el recambio presidencial. Su disfraz de hada bondadosa se destruye con cada una de sus decisiones, como el cierre de escuelas rurales y del Delta o la cancelación de Ferrobaires. El ahorro es su obsesión y por eso desfinancia la educación pública hasta provocar que la Cruz Roja esté a punto de abandonar un país por primera vez en su larga historia. El ahorro para los demás, porque ella no se priva del helicóptero que la traslada hasta al supermercado. Aunque los trolls de Marcos Peña Braun la presentan como una heroína angelical, es tan despiadada como los demás. Una muestra de ello es que el diario El País de España considera a Vidal como la Margaret Tatcher de Sudamérica -una comparación que no debería enorgullecer a ningún argentino- por el violento destrato que destina a los docentes bonaerenses.
Mientras pregonan sobre la educación de calidad –que demuestran no haber tenido- desmantelan el programa Conectar Igualdad y recortan el presupuesto universitario; mientras tartamudean sobre la importancia del desarrollo, convierten al Conicet, el INTA y el INTI en organismos científicos en vías de extinción; mientras aseguran que quieren incluir, desmantelan programas de inclusión, como Ellas Hacen, que capacita a mujeres en la construcción y que ya hicieron realidad 150 viviendas en Melchor Romero.
Tanto denostar el relato kirchnerista y ellos vomitan un cuento de terror, cínico, hipócrita y falaz. La columna que el Gerente de La Rosada SA publicó en el diario La Gaceta de Tucumán es un claro ejemplo de ello. “Abrir la canilla y que salga agua limpia, tener un techo seguro y un plato de comida en la mesa, aprender a leer y escribir, ir a la escuela con ganas, contar con un trabajo de calidad, mirar al futuro con esperanza, tener sueños y proyectos –alega Macri- Todas estas no sólo son deudas impostergables que desde hace años nuestro país tenía con los argentinos más vulnerables, son también un compromiso que asumí de manera personal”. Los que se emocionan y esperanzan con estas sandeces, deberían preguntarse qué ha hecho el Gran Equipo para dar los primeros pasos para eso. Nada: sólo engrosar las cuentas de sus familiares y amigotes con la excusa de un derrame que no se producirá nunca.
Si Ellos no confían en su plan de gobierno, ¿cómo vamos confiar los que hasta ahora nos vemos cada vez más perjudicados? Si queremos el país que promete Macri, deberíamos imitar al ciervo porque con mandatarios como él jamás lograremos nada bueno.

jueves, 29 de marzo de 2018

Milagros de Pascua


Ante la menor disidencia, los paladines del diálogo y el consenso revolean una falsa denuncia, jubilan a la fuerza, orquestan un juicio político, diseñan titulares mafiosos o esgrimen el legendario bastón tonfa, relanzado como una novedad. Cualquier cosa menos mejorar la vida de la mayoría. Hasta un vendedor de sándwiches de salame terminó saqueado y esposado por efectivos policiales y eso que el ideario amarillo alienta el emprendedurismo. Menos mal que, gracias a tanta violencia, el joven conquistó la fama y su negocio puede volverse próspero. Pero no todas las víctimas tienen la misma suerte. Sobre todo los que no sobreviven a la prepotencia de los que parecen más enemigos que representantes temporales de la voluntad de la ciudadanía.
Una voluntad –vale recordar- mancillada por falsas promesas de campaña y mucha manipulación mediática. No sólo de los medios tradicionales, sino a través de mecanismos no muy transparentes en las redes sociales con los famosos trolls, operadores rentados disfrazados de usuarios que se dedican a desviar el entendimiento con noticias falsas. Estas tretas oscuras resultarían inefectivas si no explotaran los prejuicios de un público siempre dispuesto a indignarse con cualquier falacia que los confirmen. Individuos capaces de golpear a una pareja homosexual por tomarse de las manos o al sospechoso de un robo que no se ha producido; de condenar a los mapuches por querer recuperar tierras ancestrales usurpadas por multimillonarios extranjeros; de despreciar a bolivianos, paraguayos o brasileros que vienen a nuestro país a encontrar un mejor destino.
Y esto se agrava con el uso electoral de los datos privados sin el consentimiento de los titulares de las cuentas. Gustos, afinidades, anécdotas, fobias y poses fueron vendidas por Facebook para que algunos políticos internacionales puedan conquistar las preferencias electorales. Uno de los popes de esta estratagema es Jim Messina, que después de robar información, asesoró a Theresa May, Enrique Peña Nieto, Matteo Renzi, Mariano Rajoy y, por supuesto, a Mauricio Macri. Así, el candidato sabe a qué fibra íntima de sus posibles votantes apuntar para conquistarlos, aunque eso no se transforme en medidas concretas. Por eso los infames exponentes del Cambio se mostraron tan tiernos durante la campaña. Si hubieran anunciado que pretendían profundizar la desigualdad que estaba disminuyendo, los resultados habrían sido otros.
Con el perfil de los cibernautas en sus manos pueden acceder al nivel informativo e intelectual de los destinatarios de sus nefandas consignas y a las respuestas que despiertan sus patrañas para amoldar odiadores a su antojo. Así, se atreven a anunciar con bombos y platillos que ha bajado la pobreza, aunque no hayan movido un dedo para lograrlo.
Sorpresas que no sorprenden
En verdad, para creer lo que dicen los PRO hay que ser un necio o tan perverso como ellos. O las dos cosas, para lograr que Macri siga ostentando una inmerecida imagen positiva superior al 40 por ciento. A pocas horas de que el Observatorio Social de la UCA –el faro del oficialismo cuando era oposición- advirtió un crecimiento de la pobreza, el Gerente de La Rosada SA festejó sin bailecito pero similar parafernalia, que en 2017 bajó al 25,7 por ciento la cantidad de personas con ingresos insuficientes. Y lo más sorprendente de todo es que la indigencia afecta apenas al 4,8 por ciento de los argentinos. Si esto fuera cierto, habría que ponerse feliz y abandonar la búsqueda de la quinta pata al gato, la hiena o el animal que sea.
Pero estos exponentes de la fauna vernácula tienen más patas que un arácnido; por eso es muy fácil encontrarlas. La trampa está a la vista, porque para arribar a estos datos toman como referencia una canasta básica total de tan sólo 5130 pesos. Si Guillermo Moreno tuvo que transitar durante años los tribunales por las cifras del INDEC para después quedar sobreseído, a estos tránsfugas deberían condenarlos a varias cuarentenas hasta que dejen de mentir tanto. Una canasta básica que, hace unos días, el civilizado INDEC de Todesca ubicó este año en 17537 pesos para no ser pobre y en 6987 para no ser indigente. Si la canasta básica medida por el mismo organismo pasó de 5130 pesos a 17537 en pocos meses, estamos ante una inflación galopante y no de entre el 2 y el 3 por ciento que se anticipa o del 15 anual que el Gran Equipo quiere imponer. Hasta ellos se confunden en la invisible Macrilandia.
Además, cualquiera con media falange de frente puede intuir que la pobreza no puede bajar en una economía con inflación, tarifazos, depresión del mercado interno y una ola de despidos que no cesa. Salvo en un país ubicado en una dimensión donde la magia sea realidad. Alguno se puede ilusionar con las cifras turísticas del fin de semana largo, pero esas escapadas son posibles para los que aún no han sido alcanzados por el brutal ajuste amarillo.
Si es posible bajar tres puntos de pobreza en seis meses mientras los comedores comunitarios aumentan su concurrencia, también se puede respetar la independencia judicial amenazando a los jueces que fallan contra los deseos del establishment, consolidar la República malversando leyes a fuerza de decretos y no perseguir al que piensa distinto controlando con carpetazos a los exponentes de la oposición. También se puede atraer inversiones a una economía que sólo crece en la timba mientras la mayoría de los funcionarios guarda su dinero afuera. “Sí, se puede” construir un país más justo derramando injusticias. Con el Cambio, todo es posible, mientras el discurso oficial siga entorpeciendo el entendimiento de la ciudadanía con obscenas mentiras engalanadas con cintas de dudosa veracidad.

Un clamor con forma de Himno

El Cambio se está convirtiendo en un revoltijo . El presidente por medio día, Federico Pinedo vierte metáforas náuticas , el ex funcionari...